Salmos 90:12: Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
El tema de conversación en la última semana ha sido la muerte. Ya sea por tradición, por costumbre, o por negocio, la gente “celebra” la muerte” para mi esta es una oportunidad para valorar de nuevo algo más importante que la muerte, reconsideremos la vida.
La muerte nos pone a todos en el mismo nivel.
Dos momentos nos unen a todos los humanos, el nacimiento y la muerte, sin importar la raza, el color de piel, el estatus social o económico, cada ser humano tiene esos dos momentos: tiempo de nacer y tiempo de morir (Ecc. 3:2), o como bien dice un dicho. “La vida es como un juego de ajedrez, al final de la partida, el peón y el rey vuelven a la misma caja”
El anuncio del nacimiento de un niño nos alegra, es motivo de felicitación, es una forma de continuar la esperanza de la familia y de la sociedad. El anuncio de una muerte nos entristece, acongoja y motiva a la reflexión.
La Biblia nos enseña a valorar la vida y considerar la muerte como parte de un camino en el cual todos andamos.
Hoy reconsideraremos la vida y el propósito que Dios tiene para cada uno.