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miércoles, noviembre 09, 2011

Reconsiderando la vida

Salmos 90:12: Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.


El tema de conversación en la última semana ha sido la muerte. Ya sea por tradición, por costumbre, o por negocio, la gente “celebra” la muerte” para mi esta es una oportunidad para valorar de nuevo algo más importante que la muerte,  reconsideremos la vida. 

La muerte nos pone a todos en el mismo nivel.  

Dos momentos nos unen a todos los humanos, el nacimiento y la muerte, sin importar la raza, el color de piel, el estatus social o económico, cada ser humano tiene esos dos momentos: tiempo de nacer y tiempo de morir (Ecc. 3:2), o como bien dice un dicho. “La vida es como un juego de ajedrez, al final de la partida, el peón y el rey vuelven a la misma caja”

El anuncio del nacimiento de un niño nos alegra, es motivo de felicitación, es una forma de continuar la esperanza de la familia y de la sociedad. El anuncio de una muerte nos entristece, acongoja y motiva a la reflexión.

La Biblia nos enseña a valorar la vida y considerar la muerte como parte de un camino en el cual todos andamos.

Hoy reconsideraremos la vida y el propósito que Dios tiene para cada uno.

viernes, septiembre 12, 2008

¿Como estás vestido?

Quiero compartir una historia que escuché recientemente.

"Era mi cumpleaños- comenzó a relatar el hombre- me puse mi mejor camisa y hasta los zapatos de vestir, y me dirigí con mi esposa a este buen restaurante, esperando pasar un buena velada con buena comida pero el Anfitrión del lugar no me dejó entrar, porque no iba vestido apropiadamente.
No importaron mis argumentos- continúa relatando- el hombre no cambió de opinión, me dijo que eran las reglas del lugar y que no podía dejarme entrar.
Finalmente, el Anfitrión desapareció por unos instantes y cuando regresó me entregó un saco, me indicó que me lo pusiera y me dejó entrar.
Ese hombre fué suficientemente firme como para no romper las reglas, pero lo suficientemente compasivo como para no echarme a la calle".

Sucede que a veces nos consideramos bien vestidos, es decir hacemos cosas buenas, no hacemos mal a nadie, somos buenas personas y con eso creemos que hemos conseguido la entrada a la gloria. Algunos argumentan, Dios es demasiado bueno como para mandar a alguien al infierno.

Jesucristo dijo "no todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos" (Mateo 7:21a) también Jesús contó la historia de un Rey que preparó un banquete, y cuando los invitados no hicieron caso de la invitación, invitó a la gente en la calle, buenos y malos, y cuando el Rey entró al banquete y vió que un hombre no estaba vestido de boda, lo echó de ahi (Mateo 22)
¿Quienes entonces podrán entrar al Reino de los cielos? ... "el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21b)
Pero aqui están las buenas noticias, Jesucristo nos ha cubierto del traje que nos hará entrar al reino de los cielos, es su sangre la cual entregó en nuestro lugar para que podamos entrar a la gloria.
Como el anfitrion en el resturant, Dios es compasivo y prefirió cubrirnos con la muerte de su hijo antes que enviarnos al castigo eterno.