¿Por qué yo? ¿Por que a mi? Estas son dos preguntas que a menudo escuchamos cuando la tragedia azota a las personas. Dos preguntas sin respuesta, sobre todo en el peor momento de la dificultad, cuando los sentidos no perciben, el pensamiento se ofusca y la voluntad se resquebraja bajo el peso de la angustia y el sufrimiento.
Buscamos razones, explicaciones, incluso alguien o algo a quien culpar. Intentamos razonar, hasta encontrar las causas o incluso las posibles soluciones a algo que ya no se puede resolver. Nuestro pensamiento humano se limita a encontrar la respuesta en lo tangible o lo material.
Ese fue el caso de Marta , la hermana de Lázaro cuando se encuentra con Jesus a la entrada de su aldea. “ si hubieras estado aquí, me hermano no hubiera muerto” (,,) El señor le responde “No te había enseñado que si creyeras verías el reino de Dios? ... La muerte de Lazaro era una prueba de fuego para Marta y María, y Marta no la pasó.
